Saber hacer y calidad
Traducción jurídica, posedición jurídica y redacción de contenidos
Mi experiencia se basa en un profundo conocimiento de los ámbitos en los que traduzco, posedito, reviso o redacto – derecho, finanzas, prensa, comunicación, redacción editorial, marketing e instituciones europeas –, así como de la lingüística asociada a ellos, y en una sólida trayectoria profesional.
Para ello, me esfuerzo decididamente por comprender la letra y el mensaje, captar su esencia, reproducirlo sin desnaturalizarlo, darle color sin oscurecerlo, adaptarlo en ocasiones y respetarlo siempre.
Dado que la calidad de mi trabajo es sinónimo de reconocimiento y confianza, solo trabajo en los ámbitos de especialización mencionados anteriormente y en las siguientes combinaciones lingüísticas: español-catalán-francés. No obstante, puedo ponerle en contacto con otros profesionales que trabajan en otras combinaciones y cuya experiencia es conocida y reconocida.
Norma de calidad
Me comprometo a cumplir las recomendaciones establecidas por la norma ISO 17100:2015 «Servicios de traducción: requisitos para la prestación del servicio», validada por el Comité Europeo de Normalización (CEN), así como por la norma ISO 18587:2017 «Traducción y servicios relacionados. Posedición de contenidos de traducción automática. Requisitos» para mis servicios de posedición.
Como traductora jurídica, acojo con satisfacción el Reglamento Europeo sobre Inteligencia Artificial (IA Act, en vigor desde 2024) como un marco necesario y bienvenido. Este reglamento establece requisitos de transparencia, responsabilidad y supervisión humana que se corresponden exactamente con los compromisos que defiendo en mi práctica diaria.
El uso de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la traducción no puede, en mi opinión, ser ni ciego ni incondicional. Debe ser transparente – el cliente es informado cuando la IA interviene en el proceso –, razonado – la herramienta se elige y evalúa en función del texto y del contexto – i supervisado – el resultado es revisado, corregido y validado sistemáticamente por una profesional cualificada.
La calidad, la precisión y la responsabilidad siguen siendo exigencias humanas que ningún sistema automático puede garantizar por sí solo.

